Wednesday, November 04, 2009
Moderación gitana
Friday, July 10, 2009
Preshant con piedra en mano
La gente habla.
La gente.
Presente no hay más que dos. El que se vive y el que no se vive, siempre más agraciado que el primero. Ese es el que nunca se equivoca. Ese es el que nunca tiene una palabra menos ni una más. Compuesto por Mozart.
Mientras tanto la gente, y uno mismo, carga con piedras para tirárselas al que sí ha vivido y determina el caché. El presente que se vive lo puedes encontrar en youtube. Es mundano y ruidoso. El otro tienes que buscarlo en las conversaciones ajenas, vamos en facebook, que es donde ves ahora más conversaciones que nunca, y también las más ajenas.
A un hijo tuerto siempre le llamarás hijo, y por su nombre, nunca le llamarás tuerto. Si el presente vivido es tu hijo, por qué tirarle piedras y reirte de él comparándolo con el que no ha sido ni será. Digo yo, perdone usted. Perdonado.
Ama a la gente porque son ellos los que te rodearán cuando revienten tus tuberías. Porque son ellos los que bailarán a ritmo de polka tus desgracias y lloraran tus alegrías. Como tú te has presentado a ellos.
En un pueblo de India, un chico le tiró una piedra a un picatoste rico. Le dijo que no fue a propósito pero el mandamás le dio una torta que le cruzó la cara. El chaval vio el mundo, los pájaros moverse de un lado a otro. Se movía su cara. Eran las bofetadas que le daban todos los del pueblo.
-¿Por qué me pegáis si todos le odiamos? - dijo el niño sangrando odio por la nariz.
- Yo sólo quería jugar a las piedras y sin querer le pegué en la cabeza.
Nadie dijo nada. Sólo un pequeño anciano o anciana - imposible de discernir su sexo -, que también había pegado pero casi no provocó dolor, se acercó y dijo :
- Lo sentimos a medias, pequeño Preshant. Entiende que representa el presente que no viviremos jamás.
Friday, May 22, 2009
Batido en rosa
Todos reíamos en blanco mineral.
Llovían flechas de goma entre nosotros
la mirada del otro se significó,
dejó de ser un papel arrugado en la esquina.
Sonreí y te mentí. Para creer en el pasado.
Dibuje mis piernas cruzadas en un cesped nuevo
salvé todos tus recuerdos
cadenas de flores entre los dos.
Admití que te ame siempre cuando vi tu destino atado a un árbol
te seguí por montañas alicatadas en blanco.
Solo.
Las rocas empezaron a ser redondas y soleadas
fotos de otras personas contigo aparecían en el camino.
Sin dejar de sufrir mamé todos los pezones robados,
castigando murmullos.
En los jardines del amor sánscrito un perro me guió
hasta ti. Sus pulgas olían a nicotina.
Llegaste en un barco de pequeños troncos del futuro.
Navegamos juntos y me contaste las historias de tu niñez.
La gran cascada se oyó a lo lejos,
me puse nervioso pero tú miraste dentro de mí.
"Ya confías en mí, no tienes miedo".
El torrente llenó mis pulmones y me elevó por los aires como a un personaje barato de playstation. No podía respirar.
Esa ola me sacó de tu lado
me dejo en la orilla de la sinrazón.
Te quitaste.
Vi la renuncia de tus ojos,
sin gafas ni genes de por medio.
Me pedían que andase y sintiese.
Yo escribiría ahora la sálida en globo rosa,
del padre y el hijo.
Sin besos encintados ni credos de autor.
Juntos
Por encima de ti y de mí.
Saturday, September 06, 2008
Dos o más ocupantes
Sólo en un lugar apartado podría estar.
En aquel día, que no era de verano, el solo parecía un avispero. Se encontraba en un tejado de Delhi pensando en lo bonito que era todo lo que le sucedería en los días venideros. No podía ver más allá de su pasado o futuro. La vista era espectacular, azoteas desiertas pero más vivas que muchos cuartos de estar, niños por la calle con cometas, vacas, claxones... Los peores momentos siempre se daban rodeado de situaciones fántasticas. Ya lo decía el genio del tebeo, no hay nada más deprimente que un ambiente de fiesta.
Se acurrucó en un banco mientras decidía cuáles serían las conversaciones que querría evitar. Rodeado de gente de Asia y de Europa, levantaba la cabeza para hacer ver que no le dolía el tiempo que perdía en situaciones cómo esas.
Apareció un indio. Una especie de molúsco ancestral. Lo había visto antes en una fiesta de disfraces, disfrazado de mono. En aquella fiesta él había pensado disfrazarse de domador de tigres que había perdido su tigre, esperando encontrar a alguno suelto en la fiesta. Al final se decidió por un sencillo disfráz de rickshawwala. Bidis, dhoti y camiseta sudada.
El indio se sentó a su lado y quiso parecer (ser) simpático. A lo Mickey Mouse, empezó la conversación. Le habló del abridor de las botellas que no encontraba por ningún sitio. Le explicó como el podía abrirlas con un mordisco. "Vaya estupidez va a hacer este tipo", pensó mientras puso cara de grima. Una vez el diente de un amigo le golpeó la cara. Otro amigo le había dado un raquetazo en toda la boca partíendole la dentadura. El partido se quedó suspendido para siempre en el cuarto set, sin ganadores ni vencidos, aunque todos perdieron, claro.
El indio Manoj, le parecía un tipo secundario. Quería ganarse su amistad y eso ya siempre le quitaba interés a alguien. Él decidió usar su estrategia de no acción-persuasión o lo que sea. El Manoj en cuestión tendría que demostrar algo su valía para poder acercarse. Le dejó hablar haciendo ver que mostraba mucha atención (en realidad la mostraba pero de una manera más global). Manoj, ante tanta libertad de expresión, se quedó vació. Entonces llegó el momento.
"¿¿Cómo dices que te llamabás??", le espetó.
"Manoj", respondió seguro.
- Me gustaría sacar una guitarra y ponerme a tocarla, sin embargo no tengo ninguna y no sé tocarla. ¿Lo harías tú por mí?
- Yo no sé tocar la guitarra tampoco.
- Lo siento, eso no es una respuesta a la pregunta.
La cara de Manoj no ofreció lugar a la duda. Le miró con cara de tener ganas de tocar con todas sus fuerzas, no una guitarra, sino una gigantesca trompeta y reventarle el tímpano. Se quedó parado por un instante como un pájaro atontado por el calor y pasó sus brazos por detrás de la espalda, a camara lenta. Sus hombros se dislocaron y volvieron a colocarse en su sitio.
- No podría tocarla nunca por ti. ¿No?
- Yo nunca podré hacer eso que acabas de hacer. Lo de los brazos, digo.
- Quizás sí.
- Pienso que lo mínimo es expresar tu deseo al mundo, por tonto que parezca. Tú y yo, aquí, rodeados el uno del otro, no podemos esperar más que cosas simples, sin saber si son posible o no.
Sabes, en Madrid hay carriles por los que sólo pueden circular coches con dos o más ocupantes. Esta prohibido si vas solo.
- No te entiendo.
- Pues que a no ser que en el coche vayan más de dos personas, el coche no puede ir por ciertos caminos.
- ¿Y eso por qué?
- Pues no tengo ni idea, aunque tiene que ver con la mejora de la movilidad urbana. Pero desde que estoy en India pienso que es aquí donde los individuos no pueden circular por ciertos lugares a no ser que tengan dos o más ocupantes dentro. De su cuerpo, digo.
- Bueno en India llevarías pasajeros de tus anteriores vidas, eso es lo que dicen. Lo de la movilidad urbana no lo había oido nunca.
- ¿Cuántos pasajeros pueden ser esos? La movilidad urbana sirve para que no pares de moverte, lo necesites o no.
- Bueno imagínate un gran autobús en el que van todo tipo de gente y animales.
- ¿Animales? ¿Pueden ir osos y águilas también?
- Me imagino que sí. Claro, además seguro que conducen también.
- El autobús siempre lo conduces tú, ¿no?
- No, no...nunca lo conduces. Tú eres el autobús.
- Creo que una tipa buenorra, perfumada, medio piripi y con escote conduce ahora el mío
- ¿Piripi?
- Contentilla, medio borracha.
- Será ella la que tiene el maldito abridor.
- Yo puedo intentar abrir la cerveza con la boca o la mano, aunque no puedo acompañarte estoy tomando antibióticos. Y quizás si lo intento tenga que tomar muchos más.
- Bueno, está bien. En realidad lo que me apetece ahora es tocar la guitarra.
- ¿Vamos?
- ¿A dónde?
- Al sitio donde todo el mundo toca la guitarra sin saber.
- ¿Habrá sitio? Para aparcar, digo. Dos grandes autobuses.
- Confiémos en la movilidad urbana , ¿no?
Sonó música durante el viaje.
Saturday, August 04, 2007
Enjoying los empujones
Voy a mi cuarto y llamo por telefono. Empujo un par de veces a Morgar y le digo que se traiga unos haka noodles de esos que alimentan y sirven también de pelo para maniquís. Llega Morgar subido en una flecha pintada de verde y amarillo. Viene con los pelos aún más de puercoespín. Le da un aire de despistado que me tranquiliza más que nunca. Va a la nevera y pregunta por el huracán. "Está en la habitación, haciendo de tiovivo para los mosquitos". El no lo ve pero lo siente -un día ya le convencí de que estaba ahí. Con un salto desde la cocina aterriza como una flor de loto en el colchón de piel de pato. De la manga de su kurta saca dos daiquiris y me lee poesía. Yo me acuesto a su lado y trato de no empujarle ni con mis palabras ni con mi pensamiento. Dejo que el intente domar el huracán, como si fuese el padre Carras.
A los tres minutos me pongo de pie y le doy dos bofetadas sonoras. Me pongo a hacer el head stand y le digo : "Eres un cabrón, ¿dónde has estado todos estos años?". El, sin inmutarse, me dice : "Te has vuelto loco. ¿ De quién te crees que es el nido que tienes en tu hombro derecho? Llevo allí mucho, te he visto años llorar y reir". Me miro el hombro y efectivamente veo un nido con agua en donde nadan unos delhifines. Me sorprendo y le pido perdón : "Pensaba que eso era un i-pod, disculpa".
Morgar se levanta y transforma el salón en una plaza de un pueblo español de cemento empedrado. Hay charanga, gente y vino. Se pone a bailar su ser como un punjabi y me dice : "Cuando dejes de refugiarte en la última línea del libro que tu padre nunca te leyó, seguro que ese huracán nos levanta por los aires y nos da un paseo que nunca olvidaremos por la Jama Masjid y por los jardines de Lodhi".
Me levanto corriendo y voy a por mi kurta de cometer errores. Morgar me sube a hombros y me vuelve a dejar en el suelo. "Como pesas, cabrón. Anda súbete aquí". Veo un carro con ruedas de cds piratas y un paraguas rajasthani en el medio. Morgar coge una mechero viejo de esos que pesan un quintal, ésos que están en las mesas decorándolas, y nunca funcionan porque nadie encuentra el sitio por donde se recargan. Con él enciende una cerilla, con ella una vela, con ésta una lámpara de aceite y, finalmente, acerca la llama al incienso de jazmín. Empieza a oler a títulos crédito del comiezo de una película. Le doy un abrazo. "Huala, casi nos quemamos", dice él.
Nos paramos en Lajpat Nagar y llegamos a la conclusión de que el mundo es como un tandoori chicken, hay que agarrarlo por el pescuezo y comertelo con las manos, sin tener miedo a mancharte. "Los cuchillos solo sirven para recordarte que te puedes cortar, no sirven para nada que no sea bricolaje. Son como los tronos de tu palacio, quémalos ya joder", dice Morgar. Huala digo yo ahora. Vaya talibán. Pero sé que en el fondo tiene toda la razón.
Nos comemos una hoja de una de las secuoyas importadas que tiene Delhi, y cerramos los ojos. Sabe a pastel desnatado. Llega una preciosa luz blanca. "Enjoy, Luis , enjoy", me digo a mi mismo.
Wednesday, February 21, 2007
Autorickshaw...? No problem sir!
Lo que dice el tipo es "slow,slow!" porque la calle estaba totalmente inundada (el agua nos llegaba en sitios a los pies dentro del ricki). Si alguien viene por India definitivamente lo tiene que pillar. No hay problema, saludando a los polis que ibamos.
Saturday, February 03, 2007
El otro día recibi un mensaje que no entendía

En India es común que te lleguen mensajes publicitarios al móvil, hay un tal KBC que no para de anunciar promociones que no entiendo muy bien. Me llegan sms de aproximadamente 5 personas, y el es una más. También te suele llamar una máquina que te hace preguntas sobre el servicio de tu móvil (inglés y hindi), la tengo guardada en la agenda para reconocerla y cogerlo cuando me apetece. Tampoco la entiendo mucho, pero por su tono sé que el estrés laboral ya ha llegado también a las máquinas.
En Madrid solía jugar con mi hermano a apuntar todos los mensajes que llegaban a nuestros móviles de gente desconocida, un día llegó: "Me he dejado la chaqueta, estoy en el baile", podíamos imaginarnos mil situaciones con nueve palabras, daba mucho juego. Lo bonito de todo era que pensabamos que el mundo por un momento había sido agitado y nos había caido a nosotros un mensaje en forma de regalo. Se podía responder pero siempre con otro mensaje que no tuviese nada que ver y , por supuesto, a otro número inventado. Había que seguir agitando la realidad.
Hace dos fines de semana fui al festival Kumbh Mela, lucía el sol, pisabamos tierra firme y había un río donde la gente se bañaba. Todo lo demás eran situaciones nuevas. Era como nadar en un mensaje de esos que te llegan y no entiendes. El sitio perfecto para usar la imaginación. Cuentan que una tarde la madre de Krishna cuidaba de su todavía pequeño hijo, mientras él jugaba con otros niños. La madre fue a limpiar la boca de Krishna, que estaba llena de tierra, y cuando él la abrío su madre pudo ver el universo dentro de ella. En la Kumbh Mela puede por momentos escalar hasta la boca de Krishna, deslizarme dentro de su boca y jugar ahí dentro.

No me bañé en el río, pero lo hice en idolos, dioses, templos, tiendas, platos de comida, conversaciones, sadus, saris, sonrisas, tiendas de paja, mantras, mujeres, niños...había momentos de marejada en donde las olas te daban en la cara con más fuerza y la sensación era cojonuda. Jugar en el mar tiene ese sabor.

Un día pensé que quizás juzgaba a la vida severamente porque quería que me susurrara al oido el sentido de mi existencia. Quizás lo hacía, pero claro con mensajes raros, que cambian, que no se leen de forma lineal, que te cuesta aceptar porque no los reconoces, llegan y parece que no son para tí. En India, durante una batalla entre devas y asuras , doce gotas del nectar de la inmortalidad cayeron en la tierra. Doce mensajes caidos del océano de leche eterno. Doce mensajes que se entienden bañándote en el sangam del Kumbh Mela. Mensajes sin principio ni final, mensajes que tienes que sentar a leer en la penunbra, mensajes escritos en sánscrito para tu cerebro, pero en definitiva mensajes que pueden abrir un boquete en tu pecho si te paras y reconoces que existen.
Monday, January 15, 2007
La escala de India
Madrid sí es un coñazo de coches. Delhi está petado de artilugios de locomoción. Se dividen en coches, autobuses, camiones, "el del carrito" (alucinarías con lo que mueven estos tipos), rickis, bicicletas y motos, muchas motos. Pocas cosas me parecen que tienen menos sentido que esas concentraciones de moteros en Jerez, en las que uno se la piña contra otro por hacer el moña en la moto mientras todo el mundo sonrie, otro se le quema la barba con el tubo de escape, el otro nos enseña su chupa de rebelde "quieroqueteenteres".
Yo sólo le estoy pillando el punto a encontrar un medio de transporte que me mueve de lado a lado y en el que la entrepierna te ruge un poco más. Jamás pensé que iría a India, jamás pensé que tumbaría en las curvas, pensaba que era para otros. Cuando vi las distancias en Delhi supe que necesitaba una moto. De momento un par de sustos por conducir a lo occidental, se me pira y no me doy cuenta que estoy en India y aquí el tráfico también es peculiar. Sé que estoy eufórico con lo de la moto, y ya me han dicho que ojito con la euforia y la moto que al final te la acabas dando. Yo tengo mi moto para que me resuelva problemas no para que me los cree, es lo que me repito cuando conduzco. Nunca he tenido miedo.
No tengo fotos de mi moto. Todavía no esta bautizada pero ya tiene su pegatina de Ganesha. Las marchas no van bien y tienen su pequeño truco. Me gusta así porque ahora sólo la sé conducir yo. Aunque el otro día la pilló un indio y el tipo no lo hacía nada mal. Yo me relamía en plan comadreja pensando que me pedría ayuda y el tipo me dio una lección de conducción sin decir ni mú. Estos indios son la leche.
Con la moto llegas a más lugares porque siempre te pierdes. Los cachondos de los indios o no saben lo que es la escala o piensan que es una minor thing. Ves un mapa y nunca está a escala. De hecho ven un mapa y no les interesa el mapa. Prefieren sacar su boli, darle la vuelta al mapa y pintarrajear en la parte de atrás su propio mapa. Mucho más clarito. Como la luna, aquí los mapas tienen dos caras. Una que ves y otra que no ves pero que te lleva al lugar que quieres.
Antes de venir a India vi este video y alucinaba. No le veía el sentido. Ahora yo soy el que está dentro del lado oscuro del tráfico, que curiosamente me parece más claro y excitante, para que negarlo. Todavía no he visto ningún accidente, y no me explico como en España pueden haberlos. Aquí sólo hay tres reglas : pita para avisar que vienes, no te me enfades si te hago la pirula y no vayas muy deprisa que ésto no es un juego aunque lo parezca.
Ahora que lo pienso quizas estos indios sí utilizan la escala, pero para las cosas que realmente importan.
Tuesday, January 02, 2007
Shiva
En India las tres divinidades más adoradas representan la creación, conservación y destrucción.Shiva es el dios de la destrucción. El dios que se encarga de que las cosas mueran. Tiene muchos más templos consagrados a él que Brahma, el dios creador.
Es bonita la paradoja.
Llegué a India el día 21 de octubre. Esa noche se celebraba divali, el fin del año indio. Los minutos antes de aterrizar la ciudad me regalo fuegos artificiales. Creedme cuando os digo que significó algo. Ni idea pero me saco la sonrisa y pensé "Curiosa ciudad, ya me está conquistando y todavía no la he pisado". Los indios celebraban Nochevieja. El divali no dura ni uno ni dos, sino cinco días. El año termina más despacio.
No es tan fácil para algunos decirse que se acaba algo. Si dejas que tus tripas saquen tu deseo por lo inacabado, no sabes decir muy bien cuando se termina un amigo, un sentimiento, un libro, una peli, una conversación o un ruido. Con los años pasa lo mismo. Depende del uso que les des terminan antes o después. Hay gente que les pone un candado, un lazo y los almacena en estanterias en fotos y ahí se quedan. Incluso les ponen nombres "El Año en que me licencié", "El Año de la boda",etc...Otros siguen poniendo la fecha mal aposta en febrero. Todavía no creen que haya terminado ni si lo hará. Los llevan a cuestas.
Yo los uso para contarlos, cuando por ejemplo me quiero comprar una moto de cuarta mano, y para vivirlos. Sólo tengo uno con nombre, el Año en que nací. Nunca he pensado en que se haya terminado y ya no esté. Quizas piense que todavía puedo vivirlo un poco más y por eso no le dejo terminar. Quizas no hago más que joderle con esto de no dejarle marchar.
En Delhi utilicé la Nochevieja para volver a no terminar el año, a pesar de que tome las uvas tres veces. Campanadas bajadas de youtube que podías martillearte cuando quisieses. Como para que te lo termines de creer. Yo repetía porque me parece cachonda la estampa y por el gorrito que te dan después. Hicé como si me creyese que se había acabado, repartía abrazos a diestro y siniestro y brindaba con champán. Disfruté de la noche charlando, jugando a nuevos juegos y deleitandome el paladar con spanish cuisine. Aprendí uno de los juegos mas entretenidos y sencillos que nunca he jugado. Gracias abuelo. El juego avanzaba, retrocedía e incluso rebotaba. Pensé que yo también podía rebotar en esta Nochevieja y volver. Pillar un año de los anteriores ya vividos y usarlo de nuevo, o incluso saltar hacía adelante y traerme el 2030 y vivirlo ya. Quizas debería hablar con Shiva y ver que le parece, igual no le hace mucha gracia o quizas se parta de la risa en mis narices, al fin y al cabo creo que todos podemos jugar a ser dioses con nuestra vida.
Saturday, December 30, 2006
Nueva entrada
Friday, December 29, 2006
Silbando
Thursday, December 28, 2006
Tariro Tariro

Nacieron en los años más grises de nuestro país, los años de la dictadura, de la represión y del ninguneo a la figura del hombre creativo. Sólo hay que escuchar una canción para darse cuenta de que hay algo distinto en sus canciones. Es como si alguien hiciese un boquete en tu equipo de música y empezasen a salir duendes que llenan tu casa. No hay pretensiones, no hay poses, es pura diversión inteligente. A mi me tienen cautivado. Estos tipos están ahora detrás de "Operación Triunfo" y creo que también como productores de "Crónicas Marcianas". Todavía no he podido comprobar si uno murió, se hizo el muerto o le matamos. Creo que simplemente se retiró del asunto de la TV.
Cantan en catalán y en castellano, no os puedo recomendar una canción porque todas me parecen buenas, pero cuando descubra como funciona esto de poner aquí audios ya los pincharé. Son La Trinca.
